autonomía y soledad

La distracción continua con los asuntos cotidianos nos roba un valioso tiempo para empezar a trabajar en nuestra autonomía. Asumir la soledad requiere madurez y equilibrio y es entonces cuando nos encontramos alineados con nuestro verdadero yo, desapareciendo los miedos y aflorando la creatividad y el pensamiento positivo.

La mujer desvalida y sin recursos poco a poco se va transformando en la mujer que cuestiona lo que ve, que reconoce y asume lo que no le gusta y que lucha día a día por cambiarlo.

Cuestionar nuestro entorno no es más que un ejercicio de responsabilidad ante una crisis de valores que demanda un cambio de modelos y estrategias, que necesita de la colaboración y de la cooperación de tod@s, y que la mujer debe afrontar como una oportunidad para explorar sus posibilidades sin miedos, reconociendo sus dudas e inquietudes y buscando las herramientas adecuadas para llevar a cabo sus metas.

Empoderarse significa tomar conciencia del papel de la mujer en la sociedad actual y para ello debemos cultivar el hábito de reflexionar en soledad, sin escuchar constantemente lo que quieren que oigamos, sin aceptar las directrices marcadas por otros que nos coartan y nos impiden pasar a la acción.

Pongamos en valor nuestro yo, desarrollemos una disciplina que nos permita meditar y fomentar el hábito de escucharnos, de querernos y aceptarnos; entender la soledad desde la perspectiva del crecimiento y la realización personal es nuestro gran reto, nuestra gran lucha hacia la libertad!